
En 1952 Kenneth Arrow, un economista matemático norteamericano, llegó a
demostrar que es imposible diseñar un sistema de votación perfecto.
Señaló cinco características que debería poseer cualquier sistema razonable
para que un colectivo llegue a adoptar decisiones, teniendo en cuenta los
deseos de sus componentes.
Siguiendo el método axiomático demostró que era imposible diseñar un sistema de votación que en todos los casos posibles respetara esas cinco características razonablemente convenidas. Es decir cualquier sistema de votación elegido viola alguno de esos axiomas. De hecho sólo sería posible en aquel que haya un elector fijo tal que el resultado de la elección coincida siempre con sus preferencias. Es decir que exista un "dictador". Conocido como teorema de Arrow, postularía que el único sistema electoral libre de paradojas es una dictadura. Por estos trabajos recibió el premio Nobel de Economía en 1972.








