
Son muchos los ilicitanos que asocian el nombre de Jorge Juan antes con el de una de las
calles de nuestra ciudad que con el del gran científico nacido en Novelda, en la ribera del
Vinalopó Mitjà; lo cual constituye una prueba irrebatible de la desinformación que sobre el
mismo existe. [...]
Si nos preguntaran qué fue lo más meritorio de lo realizado por Jorge Juan, quizás nos decidiéramos a dar como respuesta: escribir su obra "Examen Marítimo", tratado de Mecánica sustentado por un gran rigor matemático, que se adoptó como libro de texto en la mayoría de países europeos, entre ellos Francia e Inglaterra.
Y añadiríamos que protagonizó hechos tan trascendentes como ser:
1. El científico español, del siglo XVIII, que más se preocupó en traer a España los avances matemáticos que se iban produciendo en el extranjero
2. El primero que publicó en nuestro país, en su obra "Observaciones Astronómicas", aplicaciones de los métodos infinitesimales.
3. Uno de los más grandes marinos y geómetras de la España del siglo XVIII.
4. Uno de los que lideró, en su tiempo, la calidad de enseñanza en nuestro país, como máximo responsable que fue de la Academia Naval de Cádiz y del Real Seminario de Nobles.
Alcanzó los más altos cargos como profesional de la Armada. Fue astrónomo, matemático, académico de varias Academias de Ciencias europeas, etc. Su egregia figura podemos contemplarla en sellos, monedas y billetes de diez mil pesetas, que rememoran su ingente labor científica.
Que el Centro de Investigación Matemática más importante de España, el del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid, se llame "Instituto Jorge Juan de Matemáticas" implícitamente le sitúa en la cúspide de los grandes matemáticos españoles.
Sin embargo, el reconocimiento que acabamos de exponer no alcanza el nivel del que le otorgaron, en el siglo XVIII, los científicos europeos al distinguirlo con el sobrenombre del "sabio español". Posiblemente por el contenido de sus obras, especialmente por el de su "Examen Marítimo". [...]
Jorge Juan aprendió sus primeras letras en Elche y estudió los rudimentos de la lengua latina en el Colegio de la
Compañía de Jesús.
Después marchó con su tío Cipriano, primero a Zaragoza, donde estudiaría Gramática y Humanidades, y luego, en 1726, a la isla de Malta como paje del Gran Maestre de la Orden de Malta, Antonio Manuel Villena, donde descubrió su vocación marinera que le llevó a ser, de por vida, profesional de la Armada Española.
De nuevo en nuestro país ingresó, en 1730, en la Academia Naval de Cádiz, incorporándose a la Real Compañía de Caballeros Guardias Marinas. En 1734 terminaría sus estudios militares.
Como los astrónomos franceses que habían estado durante más de medio siglo intentando averiguar la magnitud y figura de la Tierra, llegaron a la conclusión de que la Tierra era un esferoide alargado por los Polos, y esto contradecía la teoría de Newton y Huygens de que estaba achatada por los Polos, se consideró necesario, para aclararlo de una vez por todas, organizar dos expediciones: una a Laponia, al valle del río Tornio, y otra al Virreinato del Perú, a la ciudad Mitad del Mundo, de la Corona de España en las cercanías del Ecuador.
Felipe V, tras el dictamen favorable del Consejo de Indias, comunicó a Luis XV su visto bueno para que una de estas expediciones pudiera llevar a cabo su cometido en territorio de la Corona española, con la condición de que se incorporasen a la misma dos españoles. Resultaron elegidos para acompañar a los académicos franceses los marinos españoles Jorge Juan y Santacilia y Antonio de Ulloa y de la Torre-Guiral.
Salieron de Cádiz en 1735. La expedición la dirigía Charles Marie de la Condamine, y participaban en la misma, entre otros, Louis Godin y Pierre Bouguer. Los trabajos que realizaron en América duraron una década, desde 1735 hasta 1745. Finalizados los mismos Jorge Juan embarcó en una fragata francesa. Llegó a Brest (Francia), en octubre de 1745, desde donde se dirigió a París para exponer algunas cuestiones científicas. Ese mismo año sería nombrado miembro de la Academia de Ciencias de París
Regresa a España, en 1746, y es ascendido a Capitán de Fragata, acordando con su
amigo Antonio de Ulloa publicar los resultados obtenidos en la década americana.
Una de estas obras, quizás la más profunda desde el punto de vista matemático, es "Observaciones Astronómicas", que al estar íntegramente redactada por él y emplear el "yo" en su discurso debe ser ciertamente un trabajo personal suyo aunque aparezca también como coautor Antonio de Ulloa. Este libro se acabó de escribir en 1746 pero no se publicó hasta dos años más tarde, por problemas con la Censura Inquisitorial, debido a su marcada tendencia copernicana.
Hemos recorrido los capítulos de este libro, con papel y bolígrafo, acompañando a Jorge Juan en sus cálculos matemáticos, y hemos podido intuir la clase de libros de matemáticas que tuvo que leer. Que la mayoría de estos libros fueron de autores extranjeros lo confirmamos al consultar "La Biblioteca de Jorge Juan", de Rafael Navarro Mallebrera y A. M. Navarro.
De los más de treinta libros de matemáticas que tenía, sólo unos pocos sobre Geometría Elemental y Trigonometría eran españoles, los demás casi todos eran franceses o traducidos a este idioma, sobre Cónicas, Análisis Infinitesimal, Métodos de los Infinitamente Pequeños, Curvas de Doble Curvatura, Álgebra, Integrales y Series; sus autores eran, entre otros, Mac- Laurin, Cramer, Clairaut, Leibnitz, Eüler, L'Hôpital, Carré y Stone.
Jorge Juan seguía de cerca los movimientos matemáticos de su época y se implicaba en los mismos, según se deduce al comprobar, por ejemplo, que resolvió geométricamente ecuaciones de tercer grado según el apéndice del libro Arithmètica Universalis de Newton.
Las expediciones científicas al Ecuador y a Laponia confirmaron la teoría de Newton y Huygens, o sea, que la Tierra estaba achatada por los Polos; faltaba comprobar que su forma era la de un elipsoide.
Para ello Jorge Juan supuso que la Tierra, fuera efectivamente un elipsoide (como tal suposición, podía ser, verdadera o falsa).
Si esto fuera así y se calcularan los ejes de la elipse y su longitud (doble que la del meridiano) se conocería la forma de la Tierra. Habría después que comprobar que la hipótesis establecida era cierta.
Con este fin Jorge Juan resolvió los siguientes problemas: " dados dos grados en dos lugares de un meridiano, calcular la razón entre los ejes de la elipse que los contiene" y "calcular la longitud del meridiano o de la semielipse".
En ambos problemas empleó con reiteración los métodos infinitesimales que muy pocos matemáticos conocían y menos aún estaban en disposición de aplicar, ya que la sistematización del cálculo diferencial e integral no se produjo hasta 1736 cuando Newton lo publicó.
En el primer problema hizo uso, por ejemplo, de la evoluta de la elipse y aplicó la fórmula del radio curvatura y demostró que " las longitudes de los minutos de meridiano, en dos puntos del mismo, eran proporcionales a los radios de curvatura del meridiano en esos lugares", que era el trampolín para encontrar que el eje de la Tierra mide 12733'302 Km. y el diámetro del Ecuador 12781'353 Km.
En el segundo problema le salieron bastantes series (sumas de infinitos sumandos), todas ellas binómicas, viéndose obligado a integrar varias veces hasta obtener que la longitud del meridiano era de 20039'199 Km.
El éxito editorial de las obras escritas por Jorge Juan y Antonio de Ulloa, fue enorme. Por ejemplo en 1748 se publicó en Madrid la "Relación Histórica del Viaje a la América Meridional", en cuatro tomos, que fue traducida a varios idiomas: Amsterdam (1752), París (1752), Londres (1758), Dublín (1758), Londres (1760), Dublín (1762), Londres (1772) y Amsterdam (1772).
En 1748 fue ascendido a Capitán de Corbeta y un año más tarde se publicó la "Disertación Histórica y Geográfica sobre el meridiano de demarcación entre los dominios de España y Portugal" traducida al francés: París (1776), Tours (1850) y París (1861). La colaboración editorial acordada con Antonio de Ulloa, relativa a la década americana, se cerró con sus obras: "Carta del Mar del Sur" y "Noticias Secretas de América".
Marchó a Inglaterra, en 1749, para estudiar e inspeccionar las técnicas de construcción naval y captar personal cualificado en este campo para trabajar en España y, el 9 de noviembre de dicho año, fue nombrado miembro de la Royal Society de Londres.
A su regreso, en 1750, desempeñó el cargo de Director para la Construcción de Navíos y Empresas Anejas, realizando los proyectos de los arsenales del Ferrol y Cartagena. Su capacidad parecía no tener límites: igual cooperaba técnicamente para suministrar agua de riego a varios pueblos de Murcia como solucionaba el problema de la ventilación de las minas de Almadén.
Ascendido a Capitán de Navío, tomó posesión en 1751 de la Jefatura de la Real Compañía de Guardias
Marinas de Cádiz, siendo su principal objetivo mejorar la calidad de enseñanza en la Academia Naval,
por lo que nombró director de la misma a Louis Godin. Entre ambos llevaron a cabo una profunda
reestructuración de la Academia, renovaron el profesorado, escribieron libros de texto, etc.
En 1753 promovió la construcción del Observatorio Astronómico de Cádiz, el más antiguo de España, actuando como profesor extraordinario del mismo. En 1754 fue Consejero de la Junta General de Comercio y Moneda.
Un año más tarde organizó en su casa de Cádiz una especie de "tertulia de los jueves", donde se discutían normalmente temas científicos más o menos novedosos, a la que acudían Jefes de la Armada y profesores de la Academia Naval, y que recibió el nombre de "Asamblea Amistosa Literaria".
En su "Compendio de Navegación", publicado en 1757, para uso de Guardias Marinas, explica la teoría y práctica del pilotaje, correcciones que deben realizarse con motivo de las corrientes marinas, abatimientos y otros accidentes para asegurar el camino que debe llevar la nave.
En 1760 muere su madre Violante Santacilia y Soler, y seis años después Jorge Juan se traslada a Madrid, aunque sigue atendiendo la Jefatura de la Academia Naval de Cádiz. Desde mediados de febrero de 1767 hasta finales de agosto del mismo año desempeña con éxito el cargo de Embajador Extraordinario en la Corte de Marruecos firmando los Tratados, de Paz y Comercio, que pusieron fin a las constantes confrontaciones entre ambas naciones y lograron que España pudiera pescar en aguas magrebíes. [...]
En 1770 dirige el Real Seminario de Nobles, de Madrid. Y un año después publica su obra magna, el "Examen Marítimo", que según el célebre astrónomo francés Jerónimo Lalande: " Contiene la mejor teoría de la resistencia de fluidos, de la construcción, de la maniobra de los navíos y es uno de los mejores libros de mecánica aplicada a la marina".
El Premio Nobel de Literatura José Echegaray en su discurso, "Historia de las Matemáticas puras en nuestra España", de ingreso en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, al llegar al siglo XVIII, el siglo de Jorge Juan, dijo: " otro siglo más de gloria para Europa, otro más de silencio y abatimiento para España".
Junto a tan negativa conclusión sobre la Matemática pura vinieron los elogios para la Matemática
aplicada que, según él, alcanzó una merecida reputación europea, debido especialmente al afán de
Jorge Juan por "preparar un clima para la ciencia" e incorporar a España al desarrollo científico
europeo, destacando que su obra "Examen Marítimo", traducida y comentada en varios idiomas
[Londres (1774), Nantes (1783), París (1792)], se convirtió en una obra clásica y única en
Europa durante mucho tiempo, llegando a decir con énfasis: "yo pronuncio con orgullo, con
legítimo orgullo, el nombre de Jorge Juan, y admiro, en fin, esta magnífica figura, honra
y prez del ilustre cuerpo de Marina".
En el año 1772 su asistencia como Director al Real Seminario de Nobles fue muy escasa debido a su precario estado de salud; en los meses de marzo y abril del siguiente año estuvo enfermo y en cama en Elche.
Y en una fecha astronómicamente importante, el día 21 de junio, el más largo del año, el del Solsticio de verano del año 1773, moría en Madrid de un ataque cerebral
Su obra "Estado de la Astronomía en Europa" se publicó en 1773, poco después de su muerte.
Lo enterraron en la bóveda de la Parroquial Iglesia de San Martín. La primera línea del texto que figura debajo de su nombre en la lápida sepulcral, encargada por sus hermanos Bernardo y Margarita, se dedica íntegramente a decir que era natural de Novelda, perteneciente al Reino de Valencia. Esta lápida estuvo durante algún tiempo en el derribado convento de la Trinidad Descalza, en la calle Atocha, como depósito de las esculturas procedentes de templos suprimidos. El 3 de septiembre de ese mismo año trasladaron sus restos a la Capilla de Nuestra Señora de Valvanera, propiedad del Marqués de San Miguel de Gros. Más tarde, en 1809, estuvieron durante algún tiempo en los sótanos del Ayuntamiento de donde volvieron de nuevo a la bóveda restaurada de San Martín. Finalmente en el centenario de su nacimiento, el año 1813, los trasladaron al Pabellón de Marinos Ilustres de San Fernando.








