
Alcuino de York nació el mismo año de la muerte de Beda el Venerable (año 735).
Profesor y eclesiástico inglés, sus cartas son una de las más valiosas fuentes de
información sobre la vida social y el desarrollo educativo en el siglo VIII.
Alcuino nación en Yorkshire y estudió en la escuela de la catedral de York. En
el año 778 llego a ser director de la escuela.
En el año 780 entro en contacto con Carlomagno, que le eligió para dirigir un programa educativo en Aachen, entre los franceses desde el año 781 hasta el 790 y desde allí ejerció una fuerte influencia en la vida intelectual del mundo occidental. Alcuino no sólo fue el director de la escuela en Aachen sino que fue amigo personal y profesor de sus dos hijos.
En el año 794, en el Concilio desarrollado en Frankfurt defendió con éxito
la lucha contra el adopcionismo. Después de una breve visita a su país natal,
Alcuino volvió a Francia, donde fue nombrado abad de San Martín de Tours en
el año 796. Allí escribió muchas cartas, trabajos sobre retórica y poemas.
El empujón dado por Alcuino y sus sucesores a los estudios humanísticos provocó el aumento del interés por el conocimiento y el desarrollo de la escritura llamada carolingia que influyó en la escritura a mano del Renacimiento italiano.
Escribió textos elementales de aritmética, geometría y astronomía. Sus libros estabas escritos en el formato de pregunta-respuesta.
Alcuino decía que la creación del mundo había necesitado seis días porque el seis era un número perfecto:
Número perfecto es aquél que es igual a la suma de todos sus divisores excepto el mismo
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El 6 es por tanto un número perfecto: 1+2+3=6.








